Con La Obra, Mariano Pensotti vuelve a explorar uno de los ejes más presentes en su dramaturgia: la tensión entre la realidad, la memoria y la representación. A partir de la historia de Simon Frank, un supuesto sobreviviente del Holocausto que reconstruye en un pueblo argentino la casa que dejó en Varsovia para convertirla en escenario de su propia vida, la puesta despliega un complejo entramado donde las certezas se desdibujan y toda identidad queda expuesta a la sospecha.
Lejos de narrar una historia de manera lineal, Pensotti construye un dispositivo teatral que invita al espectador a preguntarse qué significa representar el pasado y quién tiene la potestad de contar una historia. Cuando la verdadera identidad del protagonista sale a la luz, la obra deja de centrarse en un individuo para abrir interrogantes sobre la memoria colectiva, la necesidad de creer y el poder de la ficción para modelar la realidad.
La puesta combina con precisión actuación, recursos visuales y un cuidado diseño escénico para dar forma a un relato de múltiples capas, donde cada revelación resignifica lo visto anteriormente. El elenco sostiene con solvencia una dramaturgia exigente que evita las respuestas simples y propone una experiencia de permanente reflexión.
Más que reconstruir un episodio histórico, La Obra indaga en la forma en que las sociedades elaboran sus relatos y en los límites éticos entre la verdad y la invención. Con inteligencia y sensibilidad, Pensotti confirma una vez más su capacidad para convertir el escenario en un espacio de pensamiento, donde el teatro no ofrece certezas, sino preguntas que continúan resonando mucho después de terminada la función.

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