jueves, 29 de octubre de 2026

ESPERANDO A GODOT

 Hay obras que atraviesan el tiempo sin perder su capacidad de interpelarnos. Esperando a Godot, de Samuel Beckett, es una de ellas. Bajo la dirección de la española Helena Pimenta, el clásico del teatro del absurdo regresa a Buenos Aires con una pregunta que permanece abierta: ¿qué hacemos mientras esperamos aquello que nunca termina de llegar?

Vladimir y Estragón aguardan a Godot en un lugar indeterminado. Entre conversaciones triviales, discusiones, juegos, silencios y reiteraciones, ambos intentan darle sentido a una existencia suspendida. La espera se convierte en una forma de vida, un mecanismo que permite sobrellevar la incertidumbre y postergar el encuentro con un mundo que parece no ofrecer respuestas definitivas. En ese universo, el humor convive con la angustia y lo absurdo deja al descubierto la fragilidad de los vínculos humanos.

La dirección de Pimenta recupera la potencia de una dramaturgia que se construye tanto a través de las palabras como de los cuerpos, los gestos y los tiempos muertos. La repetición, lejos de ser un recurso meramente formal, expresa el encierro de los personajes en una rutina de la que no logran escapar. El desafío de una puesta de este clásico consiste en evitar que esa circularidad se vuelva mecánica y sostener, en cambio, la tensión entre el desconcierto, la comicidad y el desamparo.

Con Daniel Aráoz, Luis Ziembrowski, Osvaldo Santoro y Pablo Seijo, el elenco se enfrenta a personajes atrapados en una existencia donde cada gesto de esperanza parece convivir con la posibilidad de una nueva decepción. La interpretación exige encontrar el equilibrio entre el registro cómico y la dimensión trágica de una humanidad que continúa esperando, aun cuando ignora qué espera exactamente.

Estrenada originalmente en la década de 1950, la obra conserva una inquietante actualidad. La incertidumbre, la necesidad de creer en una promesa y el temor al vacío no pertenecen a una época determinada. En ese sentido, Beckett no ofrece respuestas tranquilizadoras: expone la espera como una condición humana y deja que el espectador complete el sentido de aquello que permanece inexplicado.

Esta nueva versión de Esperando a Godot invita a volver sobre una pregunta esencial: si la llegada de Godot nunca se concreta, ¿es la esperanza lo que nos mantiene en pie o aquello que nos condena a permanecer inmóviles?

La puesta se presenta en el Teatro Presidente Alvear, avenida Corrientes 1659, de miércoles a sábados a las 20 y domingos a las 19. La duración es de 120 minutos.


Un elenco de lujo

La producción cuenta con las actuaciones de destacados referentes de la escena local como Daniel Aráoz (Estragón) quien manifestó su entusiasmo por encarar este clásico: “Este teatro es una maravilla y hacer una obra de Beckett, que es muy ' fuertona' , porque por momentos es insoportable, pero es una metáfora de la realidad y del mundo”.


Por su parte, Luis Ziembrowski (Vladimir) se mostró desafiado por el proyecto, asumiendo que, cuando se trata del teatro del autor irlandés, “siempre implica iniciar un camino que nunca se sabe cómo va a terminar”. 


Osvaldo Santoro (Pozzo) y Pablo Seijo (Lucky) completan el elenco de este clásico contemporáneo que finalmente pudo concretarse tras un largo proceso de planificación y coordinación institucional. 

El equipo de este montaje está integrado por José Tomé (dirección de arte), Julieta Abriola (colaboración artística), Vanesa Abramovich (escenografía y vestuario), David Seldes (iluminación), Juan Pablo Galimberti (video), Nahuel Martínez y Miguel Álvarez (sonido) y Damián Malvacio (asesor de movimiento).

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