Con El enfermo imaginario, el Grupo Génesis ofrece una puesta que recupera la agudeza de Molière, resaltando la vigencia de una sátira que, entre el humor y la ironía, cuestiona la hipocondría y los abusos de la medicina. Bajo la dirección de Alberto Madín, la obra sostiene un ritmo ágil y una cuidada construcción de los personajes.


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